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Prestar o hacerte socio de los grandes: El mercado de valores

28 enero 2014

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 enero 28, 2014
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¿Qué es el mercado de valores? Pues como su nombre lo indica, no es otra cosa que un lugar donde se reúnen compradores y vendedores para realizar transacciones. No es distinto en ese sentido al mercado de tu colonia. La diferencia es que lo que se intercambia  no son frutas y verduras sino títulos. ¿Qué son estos títulos? Son documentos emitidos por empresas o por el gobierno y los hay principalmente de dos tipos: De deuda y de Capital.

¿Para qué se emiten estos títulos? Para captar dinero. Las empresas y el gobierno necesitan dinero para funcionar. Las primeras para proyectos de expansión, para tener capital de trabajo, para financiar su crecimiento. El segundo para construir carreteras, puentes, escuelas y demás obras de infraestructura. Las empresas y el gobierno no solo se financian con sus propios recursos. Para apalancarse necesitan el dinero de terceros, pero para que los inversionistas estén dispuestos a brindarles sus recursos, las empresas y el gobierno deberán ofrecerles ciertos beneficios que pueden ser una determinada tasa de interés, seguridad o la expectativa de obtener un porcentaje de las ganancias que tenga la empresa en el futuro.

¿Cuál es la diferencia entre los títulos de deuda y de capital? Los primeros como su nombre lo indica, son instrumentos donde la empresa o el gobierno se comprometen a pagar determinada cantidad en el futuro más una ganancia, a cambio de recibir esos recursos el día de hoy. En pocas palabras, le estarás prestando dinero a la empresa o al gobierno a cambio de una tasa de interés. Estos instrumentos son de riesgo financiero bajo o moderado. Un ejemplo de estos son los famosos CETES, certificados de la tesorería del Gobierno Federal.

Por otra parte los instrumentos del mercado de capitales no son otra cosa más que las “acciones”. Estas solo pueden ser privadas (el gobierno no emite “acciones”), pues aquí no le estas prestando dinero a la empresa, sino que estas siendo invitado a participar como “socio”, compartiendo el riesgo pero a la vez la oportunidad de recibir parte de las ganancias del negocio. Aquí el riesgo financiero es más alto, pero al mismo tiempo la expectativa de generar mayores rendimientos aumenta.

Lo interesante del mercado de valores, que lo vuelve tan complejo y atractivo, es que existe un constante proceso de “reventa y recompra” de los mismos títulos una y otra vez.  Es decir, si yo decidí comprar acciones de la empresa “A” podría recibir dividendos por parte de la empresa  (algo así como reparto de utilidades por ser socio)  o  también puedo generar ganancias al vender la acción más cara  de lo que la compre a alguien más que esté interesado. El problema es que las acciones pueden subir o bajar de precio con relativa volatilidad debido a la dinámica de la economía en general, a los resultados que va teniendo la empresa y por supuesto a la ley de la oferta y la demanda. Si se pronostica que la empresa “A” tendrá buenos resultados en el futuro, es muy probable que la demanda empiece a subir, y a mayor demanda, mayor precio. Por otra parte, si la demanda baja, porque las cosas no pintan bien para la empresa “A” entonces lo que la gente buscará es deshacerse de sus acciones  y la oferta se incrementa, el precio bajará hasta el punto donde encuentre comprador.

En el mercado de deuda ocurre algo similar. Decido “prestarle” $9 al gobierno y a cambio me dan un documento que avala que recibiré $10 en seis meses.  Al cabo de tres meses podría decidir venderlo en $9.50 a alguien más. Muy seguramente conseguiré un comprador dispuesto a pagarme ese dinero para cobrarle $10 al gobierno, tres meses después. Mi ganancia sería de .50 entonces, al igual que la de él. Claro que esto puede también suceder al revés. Los precios pueden también disminuir por muchas razones.  Y si me veo obligado a vender por debajo del precio en que lo compré entonces estaría asumiendo una pérdida. La diferencia con el mercado de capitales (acciones) es que siempre tendré garantizados los $10 al final de los seis meses. Siempre tendré la opción de no vender si no me conviene, porque al final recibiré mis $9 con mi ganancia de $1 adicional como me fue prometida. Con las acciones no hay ninguna promesa de ganancia garantizada al final.

Si lo ves desde un punto de vista general, si entiendes como funciona cualquier mercado y la ley de la oferta y la demanda, podrás entender el mercado de valores. Sin embargo son tantas las opciones, tantas las variables que pueden influir en  los precios y es tal el volumen de operaciones en un día, que resulta muy difícil para alguien que no le dedique tiempo completo darle el adecuado seguimiento. Es por ello que existen especialistas cuyo trabajo es precisamente asesorarte en las decisiones que hay que tomar. Pero si aún no te sientes listo para decidir que títulos comprar, existe un mecanismo para aprovechar las bondades del mercado de valores mucho más sencillo y que resulta ser bastante efectivo: Los fondos de inversión.

 

Mañana platicaremos de ellos.

 

Éxito

 

José Ernesto González Avila

Coach

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