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Los seguros: ese mal entendido producto financiero

25 febrero 2014

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 febrero 25, 2014
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seguro auto

Los seguros para algunos son el villano favorito. Un ente malvado que roba dinero y no aporta nada de valor. Pero para muchos otros más, el seguro es y ha sido el héroe que ha permitido mantener a flote sus negocios, su estilo de vida, su salud o el bienestar de sus seres queridos.

 

Quien ha tenido la necesidad de usarlos y ser beneficiado en los momentos de mayor dificultad, se convierte en su principal promotor. Sin embargo, existen muchos mitos alrededor de los seguros y las aseguradoras que normalmente impiden que la cultura de la prevención avance con mayor rapidez en México. Algunos mitos tienen una explicación razonable, pero muchos no. Y es que el seguro es un producto financiero relativamente complejo de entender a la primera. De entrada parecería tener poca lógica, ¿Cómo es posible que yo pague $3000 por el derecho a tener $1,000,000? Puedo entender que si guardo $3000 en el banco, cuando quiera retirarlos estén los mismos $3000, o tal vez $2950, después de que me cobren comisiones claro, pero aunque encontrara 50 pesos menos,  eso es lógico. El que aparezcan $997,000  “de la nada” no tiene aparentemente sentido.  Los seguros luego entonces, deben ser un fraude. No pareciera haber otra explicación.

 

Pero sí la hay. Y la explicación esta simplemente en las matemáticas, y las tasas de interés. No se trata de hacer un tratado de actuaría en este artículo, podemos decir simplemente que los seguros trabajan con la probabilidad y la estadística. Trataré de poner un ejemplo muy simple para ilustrarlo: Si un grupo de 100 personas nos juntáramos y nos pusiéramos de acuerdo para que cada uno de nosotros aportara $1,000 se formaría una bolsa de $100,000. Podríamos decir que esa bolsa de dinero se va a usar por si alguien chocara su automóvil, y estar todos de acuerdo en ello. Sabemos que basado en la probabilidad y estadística alguien de nosotros chocará en los próximos 3 meses, simplemente NO SABEMOS QUIEN. Finalmente, sucede. Hubo un accidente y la reparación costará $30,000. Se toma dinero del fondo común. Para la persona que sufrió el accidente, probablemente $30,000 hubiera sido una cantidad que lo hubiese puesto en un desequilibrio financiero. Gracias al fondo común, no tuvo que desembolsar esa cantidad. Solo los $1000 pesos que era una cantidad mucho más manejable. ¿Qué pasó con las  99 personas restantes? Pues nada. Afortunadamente su coche sigue en perfectas condiciones. Pero gracias a la aportación de todos, el riesgo se distribuyó de una forma tal que todo mundo salió beneficiado. El riesgo fue “trasladado” a un fondo común. La persona que tuvo el accidente tuvo el recurso para reparar el auto, y los demás tuvieron la “tranquilidad” de saber que, de haber sido ellos, hubieran tenido el mismo respaldo. Obviamente los seguros son un poco más complejos que este ejemplo. Pero la esencia es la misma.

 

Por supuesto que si este ejemplo lo hubiésemos llevado al mundo real hubieran surgido muchas  complicaciones administrativas: ¿Dónde se guardaría el fondo con las aportaciones de todos? ¿Quién sería responsable de administrarlo? ¿Cómo nos aseguramos que le den buen uso? ¿Quién se encargaría de cobrar la cuota? ¿Quién de llevar la estadística? ¿Quién de tramitar los pagos? Sería difícil.  Es por ello que existen las aseguradoras, las cuales son empresas que por una comisión (y sobre todo por participar de las ganancias financieras del manejo de los fondos) están dispuestos a cobrar las cuotas a los ”miembros del grupo”, administrarlas, invertirlas, calcular y pagar por los accidentes, enfermedades o cualquiera que sea el riesgo asegurado. Una aseguradora es una empresa privada y ES UN NEGOCIO, no es una institución de beneficencia. Y tiene el legítimo derecho de cuidar sus intereses y por supuesto la obligación de prestar un servicio de calidad. Pero como a las palabras se las lleva el viento, por lo mismo hay CONTRATOS, que explican los derechos y obligaciones de las partes, y también  hay autoridades que regulan a este sector y que ante un conflicto responden. Puede haber malos entendidos, puede haber buenos y malos asesores, puede incluso haber buenas y malas compañías, COMO EN CUALQUIER SECTOR O EN CUALQUIER INDUSTRIA. Repito que son más los casos de gente beneficiada y apoyada por las empresas aseguradoras, que los casos donde existe algún conflicto, sin embargo, sea válido o no el problema, haya molestia o no con la aseguradora o con el agente o con el personal, ESO NO HACE A LOS SEGUROS NECESARIAMENTE LOS VILLANOS. Como de igual manera, si el servicio que me da mi proveedor de internet es ineficiente y se corta cada hora, no voy a decir que el internet es una basura y nunca más revisaré un correo electrónico en mi vida, ni entraré a Facebook jamás, y le diré a todos mis amigos que el internet es un fraude, porque la compañía con la que estoy tiene intermitencias en su servicio. ¿Te vas a privar de todo lo bueno que tiene el internet por una mala experiencia con un proveedor, o lo que es peor aún, ni siquiera lo contratas por lo que “dicen que dijeron” del internet? Mucha gente tiende a generalizar y a descalificar a todo el sector en su conjunto por una experiencia particular. ¿Acaso cuando recibes un mal servicio en un restaurante terminas diciendo “todos los restaurantes del mundo son iguales”? ¿No verdad? Sin embargo mucha gente habla de “los seguros” y de “las aseguradoras” como si todos los productos, todas las empresas y todos los agentes fueran exactamente el mismo. Eso sin contar que muchos de los casos donde se sienten agredidos en sus intereses se hubiesen evitado de haber leído y estudiado mejor el contrato.

Sé que este es un tema polémico. Y hay puntos de vista muy arraigados en el tema. A lo único que invito es a estudiar más. A que conozcan más de finanzas personales. No solo del tema de seguros, sino del ahorro, de las inversiones, del retiro. Debemos conocer más cómo funcionan los bancos, cómo funcionan las afores, como lo hace la bolsa de valores y por supuesto, cómo funcionan las empresas aseguradoras. Entre más sepamos, mejores decisiones podremos tomar, y mejor ventaja podremos sacar del sistema financiero en su conjunto.

 

Éxito

 

José Ernesto González Avila

Coach

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