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Bután y el Día Internacional de la Felicidad

20 marzo 2014

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 marzo 20, 2014
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Hoy 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas. Por iniciativa de Bután, un pequeño reino del himalaya, esta idea hoy empieza a cobrar relevancia mundial. A continuación presentamos que dice la ONU en su página oficial sobre esta fecha y complementamos con el fragmento de un artículo sobre el reino de Bután, y como la idea del joven rey de unos de los Estados más pequeños y pobres del mundo, pudiera cambiar por completo al planeta más de 40 años después.

El mundo necesita «un nuevo paradigma económico» que reconozca «la paridad de los tres pilares del desarrollo sostenible», el social, el económico y el medioambiental porque, como ha señalado el Secretario General, Ban Ki-moon, «juntos definen nuestra felicidad global».

Ban Ki-moon hizo esa afirmación durante los encuentros que se llevaron a cabo en la Asamblea General por iniciativa de Bután, un país que reconoce la supremacía de la felicidad nacional por encima de los ingresos nacionales desde principios de los 70, cuando adoptó el concepto de un Índice de Felicidad Nacional Bruta para sustituir al más tradicional Producto Interior Bruto (PIB).

La Asamblea General de la ONU, en la resolución 66/281 el 12 de julio de 2012 decretó el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad, para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno.

La resolución invita a todos los Estados Miembros, a los organizaciones nacionales, regionales e internacionales, a la sociedad civil y a las personas a celebrar este Día, y promover actividades concretas, especialmente en el ámbito de la educación.

Bután: El reino de la felicidad

Cada vez más gente está dirigiendo sus miradas a un pequeño reino del Himalaya: Bután, una joven democracia a la que algunos llaman “el reino de la felicidad”. Se trata de un laboratorio vivo del que están surgiendo ideas y acciones que bien pueden servir de inspiración en un momento en que los líderes de las sociedades consumistas están faltos de ideas y soluciones a la crisis sistémica que nos acecha.

Una fuerte tradición budista y el retraso en la modernización han permitido a Bután, un pequeño país de 700.000 habitantes encajado entre los dos Estados más poblados de la Tierra, la India y China, aprender de los errores de otros países y pasar de la Edad Media directamente al siglo XXI, sin cometer los errores de aquellos que se han centrado exclusivamente en el progreso económico. El modelo butanés no es exportable, pero sí que está siendo considerado una fuente de ideas y el laboratorio perfecto para muchos.

Si tenemos que buscar al responsable del milagro butanés, pronto nos encontraremos a Jigme Singye Wangchuck, el padre del actual rey, considerado unánimemente como un sabio y visionario. En el año 1974, al ser coronado con tan solo 18 años, lo dejó meridianamente claro en su discurso: “La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto”. Desde entonces, las decisiones políticas de Bután se toman en función de si conducen a la felicidad del pueblo, en vez de al puro crecimiento económico ciego, que guía a sociedades como la nuestra. Sus gobernantes se preocupan por las necesidades materiales de la población, pero también de las espirituales (no confundir con religiosas). La idea ha seducido hasta al propio presidente francés, Nicolás Sarkozy, que está trabajando en aplicar un índice de estas características en su país. Y premios Nobel de economía como Joseph E. Stiglitz avalan la idea.

Este pequeño país asiático ha sido el primero que ha cuestionado los indicadores económicos tradicionales, en concreto, el PIB.  Y han creado el indicador de la Felicidad Interior Bruta (FIB). Este revolucionario medidor tiene en cuenta factores como el acceso de los ciudadanos a la asistencia sanitaria, la conservación de los recursos naturales del país o el tiempo que puede disfrutar una persona con su familia. En definitiva, es un corte de mangas al dogma del crecimiento. En Bután están dotando a la fría economía de la calidez que aportan variables como la educación, el afecto o la fortaleza de los ecosistemas.

Cómo mide Bután la felicidad

El primer ministro de Bután, Jigme Thinley, explicó en el I Congreso Internacional de la Felicidad que todo su Gobierno centra sus esfuerzos en cuatro direcciones: desarrollo socio-económico igualitario y sostenible, conservación de la naturaleza, preservación de la cultura y el patrimonio cultural, y un gobierno responsable y transparente. Para lograrlo, entre otras acciones, el Gobierno hace una encuesta entre la población ordenada en los siguiente bloques:
1. Bienestar psicológico.
2. Uso del tiempo.
3. Vitalidad de la comunidad.
4. Cultura.
5. Salud.
6. Educación.
7. Diversidad medioambiental.
8. Nivel de vida.
9. Gobierno.

Y es feliz aquella persona que ha alcanzado el nivel de suficiencia en cada una de las nueve dimensiones. Los resultados de estas encuestas se emplean para orientar las políticas del Gobierno Butanés. Todo ello podría simplificarse diciendo que el Gobierno  ha asumido la responsabilidad de crear un entorno que facilite a los ciudadanos encontrar la felicidad.

¿Remplazará algún día la medición de la felicidad al Producto Interno Bruto como el indicador de progreso de los países?

Con información de: www.un.org y revistanamaste.com

Éxito

José Ernesto González Avila

Coach

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